|
|
 |
|
En portada
Viaje a los bajos fondos del sueño americano.
por Julio Valdeón Blanco
|
 |
| Don y Betty Draper (interpretados por John Hamm y January Jones)
comparten hogar e insatisfacción en Ossining hasta su separación en
la tercera temporada de “Mad Men”. |
|
|
Neddy Merrill, un cuarentón apuesto y sonriente, moja los pies en la piscina de unos amigos y anuncia que regresará a su casa de piscina en piscina, siguiendo la cadena azul, cloro, cielo y azulejos que zigzaguea ininterrumpida hasta la puerta de su mansión. Su aventura, recibida con simpatía, arranca como epopeya light y acaba en farsa, derrumbado Merrill a las puertas de una casa, la suya, cerrada y sucia, mientras los fantasmas de antiguas amantes, la certidumbre de la ruina, los impagos y envidias chorrean tras sus pasos descalzos. Hablamos, claro, de El nadador, que recordarán por la estupenda y surreal película protagonizada por un Burt Lancaster ya emancipado de las servidumbres de Hollywood (de esa misma época son The scalphunters y Los profesionales) (…)
(Ver texto íntegro en la edición impresa)
|
 |
Ovidio en Ossining
por Borja Martínez |
 |
| Cheever aparece fugazmente en la adaptación cinematográfica
de "El nadador" como anónimo invitado en una "pool party". |
|
|
Como si de una prefiguración del rebelde Holden Caulfield de El guardián entre el centeno se tratara, John Cheever fue expulsado de la escuela a los 17 años. Con su salida de la bostoniana Academia Thayer terminó la educación formal de quien estaba llamado a ser uno de los más notables estilistas de la literatura norteamericana. Lejos de resultar funesta, aquella experiencia le brindó la materia prima (…)
(Ver texto íntegro en la edición impresa) |
 |
Draper, criatura cheeveriana
por B.M. |
 |
| Tras su
arrogante
fachada de
publicitario deéxito, Don
Draper esconde
un buen puñado
de traumas,
secretos y
mentiras. |
|
|
Armonía cinética, disciplina respiratoria e inmersión sensorial: un largo tras otro para recuperar el rumbo y la forma. Muy tocado por los últimos avatares de su vida, Don Draper decide tirarse al agua para salir del agujero. Y en efecto parece bastante renovado al dejar la piscina del New York Athletic Club al son del “Satisfaction” de los Rolling Stones (…)
(Ver texto íntegro en la edición impresa) |
 |
Precedentes, epígonos y seguidores
por B.M. |

Lo dice Rodrigo Fresán en su epílogo a la última edición española de Bullet Park: a día de hoy, el influjo del microcosmos cheeveriano “parece estar en todas partes y haberlo invadido todo con un virus residencial de alto contagio trascendiendo géneros y formatos”. Se advierte particularmente en el cine –American Beauty, Magnolia, Safe, Donnie Darko–, las series de televisión (cómo no, Mad Men) (…)
(Ver texto íntegro en la edición impresa) |
 |
|
|
|