Fue una generación de hombres extraordinarios. Que se equivocaron en todo cuanto hicieron. Y cargaron con la mayor tragedia moral de la Historia humana: el insostenible siglo veinte. De ellos daba razón literaria el Arthur Koestler de El cero y el infinito, en términos tras de los cuales uno es herido al tiempo por el horror y la grandeza (…)