El pasado día 7 de octubre, poco después de conocerse la gozosa noticia –la concesión del Nobel de Literatura–, LEER contactó telefónicamente con el escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa –posee la doble nacionalidad– cuando las ventanas de su apartamento de Nueva York apenas recibían las primeras luces del alba. A partir de entonces, una auténtica marea de entusiasmos alcanzó a todos los confines de la lengua española, desde Lima a Madrid, desde Málaga a Frankfurt, donde los participantes en su famosa Feria del Libro –dedicada esta edición, precisamente, a las obras de otra nación hermana, Argentina– recibieron la noticia con alborozo.
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