A veces, el amor a los libros no es suficiente para sobrevivir en el difícil mundo editorial, ni como autor ni como editor, y se necesita de un impulso más fuerte. En el caso de Alberto Trinidad, fue el trato “despersonalizado y, en algunas ocasiones, rayano en lo delictivo” que algunas editoriales dan a quienes debieran ser los protagonistas, los autores, lo que le llevó a poner en marcha su propio sello (…)