Arranca esta sección, abocetada sin gorguera, desde un apartamento en Harlem. Nueva
York, ahora que los artículos se envían por fibra óptica, abre sus pétalos derretida. Hemos
vivido un verano tropical, maloliente, repleto de conciertos, tiroteos, cucarachas y
libros, muchos y abundantes libros en papel o pantalla de plasma. Los iremos volcando
cada mes (…)
(Ver texto íntegro en la edición impresa) |
 |