El 4 de noviembre se cumple el primer aniversario de Barack Obama –reciente y muy controvertido Premio Nobel de la Paz– en su cargo de primer presidente negro –en realidad, mestizo– de EE.UU. Lincoln, gran padre de la patria americana, demostró su fe en la integración con su propuesta de nombrar vicepresidente a Frederick Douglass, “el león sabio de Anacostia”, escritor nacido esclavo y uno de sus mejores amigos y colaboradores. Aquella vez no pudo ser. Pero quien tomó su nombre del valeroso personaje de La dama del lago de sir Walter Scott –Douglas, especie de caballero andante en permanente lucha a favor de los débiles y los desposeídos– hubiera llorado de emoción, al igual que haría el incendiario reverendo Jesse Jackson, al ver a un afroamericano alzarse con la Presidencia de esta nación de emigrantes de mil colores (…)
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