Se han cumplido este 2009 treinta años desde que el periodista asturiano Graciano García tuviera la luminosa y providencial idea de crear los hoy mundialmente reputados Premios que cada año dispensa la Fundación Príncipe de Asturias, y de que se iniciaran los trámites para su creación y puesta en marcha. Y, con el transcurrir del tiempo, estos galardones –el próximo año se entregarán los correspondientes a la XXX Edición– se han convertido en una de las señas de identidad e imagen de la España moderna y democrática surgida al costado de la Constitución de 1978. Se iniciaba una nueva etapa histórica marcada por la democracia y la libertad, tras casi medio siglo de dictadura, y los Premios muy pronto se convirtieron en la imagen ante el mundo de aquel ilusionante período que se abría a la libertad.
Texto íntegro
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