204

Julio-Agosto 2009
Año XXV

CONTENIDOS
LIBROS

Novedades
Reciba por email las novedades de la revista
Escriba su dirección de email
Contacto con Leer
   
Presentación
“Gente Rara” en la Feria del Libro de Madrid
Presentación de la última obra del Editor de LEER
Los presentadores del libro, de izquierda a derecha: Rosa Montero, Luis Eduardo Aute, José Luis Gutiérrez, José María Mohedano y Basilio Rodríguez.
En la mañana del domingo 14 de junio, en la Carpa del Círculo de Lectores de la Feria del Libro de Madrid, tuvo lugar la presentación del libro “Gente Rara”. Conversaciones y semblanzas, del que es autor el Editor de LEER, José Luis Gutiérrez, y que ha sido editado conjuntamente por Sial Ediciones y por Editorial LEER.

Con la asistencia de cerca de un centenar de personas, el acto de presentación contó con un plantel de lujo, en el que actuó como moderador Basilio Rodríguez, codirector de Sial, y como presentadores el jurista, político y ex secretario general del Grupo Parlamentario Socialista José María Mohedano; el poeta, pintor y cantautor Luis Eduardo Aute y la novelista y periodista Rosa Montero, estos dos últimos incluidos entre la cincuentena de conversadores que figuran en el libro de J.L. Gutiérrez.

Basilio Rodríguez, antes de dar paso a los presentadores, glosó la personalidad del autor señalando que “se trata de uno de los escritores y periodistas independientes más influyentes de la Transición, un referente obligado por su impecable trayectoria profesional, personal e intelectual”, autor de algunos libros que son, también, “referente imprescindible para entender lo sucedido en España en los últimos treinta años, los de la Transición”. De hecho, añadió, “este libro es el compendio del trabajo de muchos años, en el que se ha vertido la experiencia del autor a través de su larga ejecutoria profesional y de sus relaciones con los entrevistados”.

En la caseta de Sial Ediciones, firmando ejemplares: Luis Eduardo Aute, J.L. Gutiérrez, el escritor guineano Francisco Zamora Loboch y la fotógrafa y poeta Ouka Leele.

Por su parte, José María Mohedano recordó sus antiguos vínculos de amistad con J.L. Gutiérrez, con el que coincidió como condiscípulo en la universidad madrileña a finales de la década de los 60, la esforzada biografía del autor, sus años de obrero metalúrgico. Destacó “su independencia” más allá de cualquier alineamiento político, y consideró el libro como una obra de una “rara y extraordinaria calidad” por su capacidad de penetración y observación psicológica de las personas con las que platica, y calificó algunas de las conversaciones de “excepcionales”, de valiosos testimonios para estudiar un período de la Historia de este país que en la actualidad vive, señaló, en “un preocupante estado de amnesia generalizada” (…)

(Ver texto íntegro en la edición impresa)

“Gente Rara”: Semblanzas y conversaciones
“Gente Rara”, el último libro del Editor de LEER, José Luis Gutiérrez, que acaba de llegar a las librerías, recoge medio centenar de “Conversaciones” publicadas a lo largo de casi nueve años en las páginas de LEER.

Se trata de una antología que el propio autor, en el preámbulo de la obra –“Ciclos, etapas y capítulos”–, describe como “un tapiz de doble hebra en el que se entrelazan las circunstancias informativas objetivas con las intelectuales, personales y subjetivas de quien firma esta antología”. Desde principios de 2002 hasta este año 2009, del que se han recogido los testimonios y reflexiones del poeta Marcos Ana o de la doble académica (de “la Española” y la de la Historia) Carmen Iglesias.

Tras el inicio, en febrero de 2002, de la serie, con Juan Luis Cebrián como primer invitado al escaño de las “Conversaciones”, le siguieron Pedro J. Ramírez, Luis María Anson y José A. Zarzalejos, tres periodistas y directores de periódicos que sin duda contribuyeron a explicar las circunstancias políticas –incluidas las dichosas “guerras mediáticas”– de aquel momento, y que sin duda servirán a indagadores históricos en el futuro. Les siguieron Miguel Delibes, Francisco Umbral, Michi Panero, Gabriel Albiac, Pío Moa, Luis Eduardo Aute o José Luis Rodríguez Zapatero, que ha conversado con el autor en dos ocasiones, antes de llegar al poder y ya como presidente del Gobierno, y ha ocupado, excepcionalmente, en cuatro ocasiones la portada de LEER. Le siguen Eugenio Trías, Ramón Tamames, Gregorio Morán, Rafael Borràs, el gran actor y comunista irredento Antonio Gamero, César Vidal, José María Aznar, Luis Lezama –fundador de La Taberna del Alabardero–, el fotógrafo y antiguo aviador republicano José Pastor, Rosa Montero, Stanley G. Payne, Miguel de la Quadra, Ignacio Amestoy, Jorge de Esteban, Pío Caro Baroja, Inocencio Arias, Albert Boadella, Francisco García Marquina, Fernando S. Dragó, Elena Ochoa (Lady Foster), Carmen Calvo, Jorge Herralde...

Y los periodistas perseguidos, como el cubano Raúl Rivero, también poeta importante, o el marroquí Ali Lmrabet. También Jacobo Siruela, Pepe Ribas, Alfredo González (Alfredo), José Luis Abellán, Gonzalo Anes, el diseñador Alberto Corazón o el ex ministro y alcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch.

En el apéndice documental del libro figuran cuatro originales, un texto a propósito del X Aniversario de la “Refundación de LEER” (1998-2008), un editorial sobre el caso Hassan II, una larga carta del autor publicada en elpais.com en respuesta a un comentario del escritor y columnista Juan Cruz y, finalmente, un texto de José Luis Gutiérrez en respuesta al entonces eurodiputado del PP Luis Herrero, quien en uno de sus libros publicó unos comentarios “insultantes, calumniosos, siniestros, satánicos” –en palabras del autor– sobre Gutiérrez (…)

El autor del libro con José Luis Rodríguez Zapatero, en una larga conversación sobre libros y cultura
cuando aún era líder de la oposición (enero de 2003). En 2004 conversaron de nuevo, ya como
presidente del Gobierno.

Por su parte, José María Mohedano recordó sus antiguos vínculos de amistad con J.L. Gutiérrez, con el que coincidió como condiscípulo en la universidad madrileña a finales de la década de los 60, la esforzada biografía del autor, sus años de obrero metalúrgico. Destacó “su independencia” más allá de cualquier alineamiento político, y consideró el libro como una obra de una “rara y extraordinaria calidad” por su capacidad de penetración y observación psicológica de las personas con las que platica, y calificó algunas de las conversaciones de “excepcionales”, de valiosos testimonios para estudiar un período de la Historia de este país que en la actualidad vive, señaló, en “un preocupante estado de amnesia generalizada” (…)

(Ver texto íntegro en la edición impresa)

La sombra de Liddell Hart
por Martín Prieto (prólogo a “Gente Rara”)
En el Jurásico Superior, hace millones de años, el a la sazón Director de la revista “Gentleman”, José Luis Gutiérrez, me encargó una entrevista con el filósofo y catedrático de Etica José Luis López Aranguren, ya desaparecido, cuando tanta falta nos haría ahora (la entrevista fue publicada en la revista “Gentleman” en su número 17, del mes de agosto de 1974). Era verano y nos citamos en una terraza céntrica donde nos pusimos a beber, copa que va, copa que viene, discutiendo de lo divino y de lo humano. Ya en la noche nos fuimos a la madrileña discoteca Pachá, donde bailamos como una pareja de hecho rodeados de esplendorosas jovenzuelas. A la mañana siguiente le llamé compungido: “Profesor, lamento molestarle pero es que de lo de ayer no me acuerdo absolutamente de nada”. “No se preocupe usted –me contestó; a mí me ocurre exactamente lo mismo”. Nos citamos para esa tarde, pero en su casa, y a base de café negro con aspirinas.

Pasados los años, la dirección de El País me mandó a entrevistar a Manuel Fraga, entonces jefe de la oposición parlamentaria. Me preparé un cuestionario largo y acudí a la sede de la entonces Alianza Popular. A la tercera pregunta y delante de la redactora gráfica Marisa Flórez me espetó: “No pensará que tengo toda la tarde para dedicársela a usted”. Atropellé un par de preguntas más y regresé a la Redacción para escribir la entrevista más insulsa de toda mi vida profesional.

La entrevista es un género mayor del periodismo en el que brillan muy pocos. Yo aborrezco el menester, desde acá del mostrador, porque soy un zote en él, pero desde el otro lado de la barra soy gran consumidor de las grandes entrevistas en profundidad como las que se ofrecen en este libro. Mi desdicha es que las dos anécdotas antes escritas me han inhabilitado psicológicamente como entrevistador. Y aumentan mi sana envidia sobre el autor.

El novelista, periodista y académico Miguel Delibes.

Cito a Indro Montanelli recordando su libro de semblanzas Personajes, malamente descatalogado en España, que guarda puntos secretos de colisión con las entrevistas de gran singladura de José Luis Gutiérrez. Montanelli hizo un retrato del Dr. Fleming sin intercambiar con él más de dos frases: “¿Es usted el doctor Fleming?”. “Sí”. Yno hubo más. Pero la larga observación de Montanelli dejó a su personaje, descubridor de la penicilina, perfectamente retratado.

El autor de entrevistas de gran formato hace lo mismo aun con la técnica de pregunta-respuesta: como los amerindios en el lejano Oeste estadounidense, rodea al círculo de carretas de su entrevistado (cuando te hacen una entrevista siempre estás a la defensiva) hasta llegar al núcleo central del sujeto. No tengo constancia de que Montanelli o Gutiérrez hayan leído al teniente coronel británico Basil Liddell Hart, el mejor teórico militar del siglo XIX, cuya obra cumbre es la Estrategia de la aproximación indirecta, pero ambos (“ambos dos”, que diría un presentador de televisión) convergen en el mismo estilo de flanquear a sus entrevistados sin chocar frontalmente con ellos.

Otras secuencias de la memoria me relacionan a José Luis Gutiérrez con Montanelli. En plena Segunda Guerra Mundial un director de Il Corriere della Sera bramaba por los pasillos de su Redacción: “¡Son dos putas; dos putas de lujo! Dónde están esas puttanas que las quiero despedir”. Eran Curzio Malaparte (que estaba en el frente ruso) e Indro Montanelli, que estaría desaparecido en algún asunto de alcoba. Eran jóvenes, famosos, guapos y seductores. No puedo dejar de acordarme de los dos cuando veo reír a mandíbula batiente a José Luis Gutiérrez, enseñando su dentadura de lobo sobre un cuerpo de atleta ejercitado sobre el manual de mantenimiento del Ejército canadiense (no apto para asténicos o cardíacos), del que creo quisiera morirse a los noventaytantos como Indro: escribiendo el brevete de Erasmo o contestando en un recuadro de medio folio una carta al director.

Como credenciales sostienen a este autor de aproximaciones indirectas: trabajó, tras una temporada en México, en el Grupo 16, donde llegó a dirigir su diario de cabecera (Diario 16). Creo que nunca se la ha reconocido bastante que destapara el caso Roldán, resistiendo presiones políticas que hubieran aceptado periodistas corruptos, débiles o serviles, a más de sus columnas en las que, a la manera anglosajona, se molestaba en dar información y no sólo opinión, o sus libros clásicos sobre Felipe González o Miguel Boyer, que son de referencia.

Cuando yo esté en la otra orilla de la laguna Estigia no le perdonaré que no escriba sus memorias y menos que nos hurte los 16 folios que le faltan a las de Montanelli. El sabe por qué.

(Ver texto íntegro en la edición impresa)



Estudio David Navarro