El estío, súbita e inesperadamente caluroso, ya está aquí entre nosotros, y las temperaturas climatológicas parecen haberse contagiado de los termómetros de la Historia, al celebrarse este año el LXX Aniversario (1939-2009) del comienzo de la más calenturienta y febril de las locuras colectivas protagonizadas por el ser humano, el descenso a los más negros abismos del alma de los hombres, que dejó un rastro históricamente escalofriante de 55 millones de muertos: la II Guerra Mundial.
Texto íntegro
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