La historia merecería haber sido fantaseada por Borges. Pero sucedió. Desde el final del siglo XVI y a todo lo largo del XVII, no hay coleccionista de libros raros que no haya oído hablar del Tractatus de tribus impostoribus. Volumen rarísimo que nadie ha visto, pero del cual a muchos ha llegado noticia precisa. Libelo secretísimo que encerraría la teoría más abominable: que las doctrinas de Moisés, Cristo y Mahoma no serían más que un descomunal fraude (…)
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