Todos tenemos una vida detrás y, como consecuencia, una historia que contar. Y, por lo tanto, un libro. Y hasta, si se tercia, una biografía. El dios pagano y misterioso que maneja los cables invisibles de la red de redes lo sabe y, por eso, después de empacharnos con todo tipo de conocimientos universales y posibilitar que nos comuniquemos con cualquier parte del planeta, ha decidido introducirse en nuestro espíritu y, aun, controlar las posibles voluntades artísticas que se deriven de él (…)