El fallecimiento del filólogo, medievalista y académico Ramón Menéndez Pidal en noviembre de 1968, cuando le restaban tan sólo unos meses para cumplir los cien años, suscitó una de esas frases ciertamente ingeniosas que permanecen en el recuerdo de mucha gente y que se atribuye a los reflejos de gran conversador y a la agudeza que caracterizan al escritor Antonio Gala: “Menéndez Pidal murió de un infarto de Mio Cid”. El comentario era pertinente puesto que don Ramón estaba considerado el mayor experto mundial en el gran cantar de gesta español, una de las obras más relevantes de la literatura española y universal, que este año cumple los ocho siglos, según el manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional, datado en el año 1207, aunque se estima que su escritura se produjo más de medio siglo antes.
Este número de LEER quiere recordar el centenario y para ello ha encargado el trabajo de portada al filólogo, periodista y experto en el gran cantar de gesta Eduardo Martínez Rico. El trabajo se completa con declaraciones del gran filólogo Martín de Riquer, que raramente accede a los requerimientos de los informadores, el novelista José Luis Olaizola, autor de ‘El caballero del Cid’, entre otras novelas dedicadas al Campeador, y José Luis Corral, también medievalista y autor de ‘El Cid’. Trabajos sobre la gastronomía en tiempos del legendario guerrero y sobre la exposición que se le dedica en la catedral de Burgos completan la historia de portada.
También en la portada se recoge el extraño caso del legado del premio Nobel Vicente Aleixandre –cuya histórica casa, Velintonia 3, aún sigue sin resolver su incierto futuro–, recientemente adquirido por la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga, no a sus familiares sino a su amigo, el poeta Carlos Bousoño, en una operación en la que ha tenido un curioso protagonismo la esposa de éste, Ruth Crespo. Un trabajo de Fernando Palmero desentraña la extraña historia, que se completa con un artículo de Alejandro Sanz, presidente de la asociación de Amigos de Vicente Aleixandre.
La Conversación, la sección de grandes diálogos y pláticas de José Luis Gutiérrez, en este caso tiene lugar con José Ribas, el fundador de una revista, ‘Ajoblanco’, que en los primeros 70 fue toda una revolución, una publicación libertaria que llegó a vender más de 100.000 ejemplares y que ahora cobra actualidad con la publicación del copioso libro de memorias de Ribas, “Los 70 a destajo”.
Además, la reedición de “Casi unas memorias” de Dionisio Ridruejo da pie a nuestro lujoso y apócrifo entrevistador, Víctor Márquez Reviriego, para imaginar una de sus auténticas entrevistas falsas con el dirigente falangista reconvertido en líder socialdemócrata. Otras entrevistas menos falsas, como la de Lourdes Ortiz o la novelista francesa Muriel Barbery, aparecen asimismo en las páginas de este número. Finalmente, un extenso, oportuno y brillante reportaje dedicado a Yad Vashem, el Museo del Holocausto de Jerusalén, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2007, y las críticas, reseñas de nuestros articulistas, columnistas y colaboradores, completan este número de Noviembre de 2007. Que lo disfruten.