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Se llama Le vieux juif blonde (El viejo judío rubia) y, efectívamente, la espléndida Mélanie Thierry fue, en el escenario del teatro Mathurins de París, sin maquillaje, un judío de 77 años. El monólogo, políticamente incorrecto –problemas de adolescente contemporánea y/o casi octogenario sobreviviente de la Shoah–, cabe en 45 páginas, editadas por Grasset. Y confirma el talento de Amanda Sthers, autora, ya, de Ma place sur la photo y Chicken Street (...)
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